Guerra de silencios

Shhh… Calla y lee…, que este post está genial.

Poesía de Isla

Por Liudmila Peña Herrera

Disfruto los silencios cuando no son absolutos, cuando traen consigo el canto de gorriones malcriados en la mañana soleada de mi patio de niña, cuando me llega el éxtasis del nacimiento del sol desde mi balcón mientras el resto del reparto duerme.

Adoro el silencio de mis muebles y nuestra casa callada, cuando abro la puerta y siento que he llegado al hogar, mientras espero a que vuelvas.

Me gustan los silencios cuando son felices y románticos, cuando hablan de amor y de proyectos de encuentro. Esos son silencios que salvan.

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2 comentarios en “Guerra de silencios

  1. 4. ¡¡¡Mi “escultura” helenísitica favorita!!! Cómo no reconocerla… Laoconte y sus hijos, una escultura perfecta a mi parecer. Este grupo escultórico, estructurado en forma piramidal, refleja el sufrimiento en el rostro del sacerdote, quien se retuerce de dolor mientras la serpiente le muerde el costado. Fue esculpido originalmente en mármol rosado y blanco y mide 2 metros y 42 centímetros. Actualmente se encuentra en los Museos Vaticanos (esperemos poder verla en nuestro viaje a Italia…). Los autores de esta maravilla (Agesandros, Polydoros y Athenodoros) pretendían plasmar el momento en el Laoconte es devorado por una serpiente. Esto sucede tras lo siguiente: Durante la guerra de Troya , después de que lo sitiadores aqueos hubieran simulado la retirada, los troyanos encuentran un caballo de madera a las puertas de Illión (el, conocido por todos, caballo de Troya). Laoconte, sacerdote de Apolo, no confía en los griego y es entonces cuando pronuncia la frase “timeo danaos et dona ferentes” (desconfío de los griego incluso cuando traen regalos). Y no va nada desencaminado, pero, al tratarse el caballo de una ofrenda al dios, nadie le cree y, mientras intenta destruir el caballo que será la ruina de Troya, dos serpientes emergen de las aguas y devoran a sus hijos. Perplejo, Laoconte se lanza en lucha contra las serpientes y muere también devorado.

  2. Todo depende. Sólo una pequeña diferencia y la vida se convierte en algo totalmente diferente. Ahora bien, hay una gran diferencia; preguntar, “¿Puedo fumar mientras medito?” es incorrecto feo, pero “¿Puedo meditar mientras fumo?”, está perfectamente bien. ¡Muy bien! Por lo menos estarás meditando.

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