Tres veces Monarca

Allí no hay tallo marchito ni piedra en el sendero. La tierra yace humillada ante sus frutos y el murmullo de la brisa trae un aroma diferente cada cierto espacio de tiempo. Desde el insecto hasta los pájaros que alegran su suelo hablan del esfuerzo y la obstinada dedicación de sus obreros.

El pasado 17 de marzo, el complejo hortícola La Taberna obtuvo la Triple Corona de la Excelencia -máxima categoría del movimiento de la Agricultura Urbana y Suburbana-. “Somos el único centro de la provincia y el primero semiprotegido en el país que se pone esta corona”, asegura con orgullo Maritza Bajuelo Merino, una mujer que es musa para los 12 hombres.

La Taberna” asombra. Once años atrás nació como una unidad productiva de hortalizas y condimentos frescos. Actualmente es organopónico, casa para la producción de posturas en cepellones, centro de capacitación, minindistria, umbráculo, punto de venta, restaurante y vivero de frutales a la vez.

El trabajo en el organopónico es sistemático, si se te va de las manos, perdiste la batalla. El día para estos hombres debe comenzar a las 6:30 am, pero el 90 por ciento entra antes de las 6”, garantiza Maritza, la administradora que torna en risa los enojos de sus productores.

Como dicen por ahí: ‘En la unión está la fuerza’, por eso, aquí cualquiera te echa una mano. Nadie tiene un trabajo fijo, todos colaboramos, llevamos los productos al mercado en el carretón y echamos pa’ alante el trabajo atrasado”, cuenta Daniel Pérez Pérez.

En la minindustria elaboran aliño picante, colorante, vinagre, condimentos secos… “Muy muy pronto tendremos jugos de vegetales. Siempre estamos inventando algo, la gente me dice: ‘para que te buscas tantas obligaciones’ -confiesa la Bajuelo Merino-, pero esto es nuestro y cada iniciativa implica ganancias. Por ejemplo, ahora estamos chapeando marabú para utilizar el terreno en la siembra de alimento animal”.

En los 108 canteros semiprotegidos y 76 sin techar tienen sembradas 13 variedades: col, remolacha, zanahoria, perejil, tilo, yerba buena…, incluso, fresa. “Queremos incrementar este cultivo hasta 30 metros, porque la finalidad es venderle fresas a la población”, asegura la administradora.

La casa de posturas abastece a otros organopónicos y a productores independientes. Hasta el aula de capacitación llegan estudiantes de Agronomía de la Universidad Oscar Lucero. Crían conejos, cultivan plantas ornamentales, abastecen los MAE de la ciudad y benefician a cuatro círculos infantiles, un hogar materno, la Casa de niños sin amparo filial, un seminternado y el sector militar con sus hortalizas.

Desde diciembre de 2011, el Turismo es un mercado seguro. La administradora lo confirma: “El Hotel Pernik y El Bosque los tengo ahí, en la puerta. Nos da negocio a nosotros y a ellos, porque el mismo día que se cosecha, ellos reciben el producto. Cuando van a hacer una sopa extraña, de esas que llevan apio, vienen y lo buscan aquí, o la yerba buena, para el mojito cubano”.

En el centro funciona un órgano de base de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), además son socios institucionales de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), organizaciones no gubernamentales con las cuales promueven varios proyectos productivos como el “Anemia”, para prevenir el déficit de hierro en la población vulnerable.

Daniel hace más de siete años que hace fértil este suelo y no se quiere ir. “Aparte de que me gusta, se gana”, asegura. El salario promedio aquí es de mil 300 pesos. “Si usted se pone a buscar dificultades, las encuentra, porque en la producción siempre hay. Pero como aquí los problemas van directo al bolsillo, se buscan soluciones”, expone sin reparos Maritza.

Aún tienen retos productivos inmediatos: recuperar la máxima capacidad productiva, desarrollar la tecnología en la producción de frutales y la agroindustria. “Hay que estar con las pilas bien puestas, planificar con tres meses de antelación, la cosecha de abril está sembrada, y ya estamos pensando en la de junio”, explica la Ingeniera Agrícola.

Pero las ideas de Maritza vuelan: “Caminamos solos y podríamos ganar mayor independencia como productores, sin embargo, tengo que darle un 30 por ciento de las ganancias a la Empresa Agropecuaria, alrededor de 5 a 7 mil pesos mensuales. Pagamos la materia orgánica y los servicios de la brigada de riego, la economía la hacemos en la unidad. Ese dinero podría invertirlo en desarrollar aún más la unidad, sin embargo, tengo que dársela a quienes no participan en el proceso productivo”.

En 2012 su plan de producción es de 90,02 toneladas y el de ingresos de 200 mil pesos. Pero estas cifras se multiplicarán, porque según Maritza: “Todo marcha bien, no es llegar, sino mantenerse en el tiempo”.

En la héctarea que ocupa “La Taberna” es posible apreciar rendimientos, integralidad, cultura agropecuaria y resultados productivos: logros que exponen la excelencia de un centro tres veces monarca.

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