Compay, a Cueto hay que llegar…

foto: Ismael Francisco
foto: Ismael Francisco

Alguien intentó borrarlo del mapa de los destinos. Y hay forasteros que no sientan ni la más remota necesidad de quedarse en él. Sin embargo, Cueto insiste. Se niega a vivir el sosiego del olvido. Resguarda cepas de identidad en el tiempo. Y no cede ante quien pretende desconocerlo.

“Cueto es un municipio pequeño, pero con un trabajo cohesionado demostró este año que sí se puede”, asegura Roger Vallejo Barrera, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

El territorio, cuya fisonomía compitió, durante décadas, con poblados del Lejano Oeste, prospera y vive con optimismo el orgullo de una historia considerada como propia: “Porque en la Patria Chica hay que cumplir y ser revolucionario”.

Quien quiera conocer otro municipio muy distinto al de hace unos años, que vaya hoy a Cueto. En la capital municipal encontrará gente que anda alegre, porque ya sus pasos no se clavan en el fango: los caminos se tornaron calles muy bien pavimentadas. “Hemos trabajado durante años y, últimamente, con más ahínco. Se ven muchos cambios, pero la obra cumbre es el acueducto. Nuestro anhelo desde que fundaron a Cueto”, revela Martín Verdecia,  trabajador de la ONAT que echó raíces por estos lares.

En las planas de un periódico de 1926, los cuetenses reclamaban la existencia de un acueducto. “Históricamente, esta cuestión generaba muchísima insatisfacción en la gente. Hoy es una realidad la primera etapa de la inversión. Dieciséis kilómetros de redes satisfacen 410 viviendas, más de mil 300 personas beneficiadas, precisamente en la zona más afectada, donde todo el tiro de agua era con pipas. En ocasiones, el ciclo fue de 30 días. Pero no culmina ahí, pues al finalizar las tres etapas, el preciado líquido les llegará a más de 14 mil habitantes”, explica Vallejo.

foto: Edgar Batista
foto: Edgar Batista

El pueblo se ha llenado de colores. Edificios que no veían una brocha desde la década del ’70 fueron reparados. Juan Domínguez Pérez, primer secretario del PCC en el municipio, afirma: “El Sistema de la Vivienda trabajó en la rehabilitación de 16 edificios multifamiliares, culminó 25 viviendas, para un total de 63 en el año. Entregamos 87 techos de cinc para derrumbes parciales, se resanaron fachadas y se mejoró la carpintería de otras casas”.

Indiscutiblemente, Cueto ha rejuvenecido.

Quienes lo visitaron en 2011, apreciaron un famoso cartel que gritaba desde el concreto: “Este es el año de Cueto”. Y no dude que lo fue. Aunque Roger Vallejo no cree en casualidades y confiesa: “La clave del éxito estuvo en que logramos comprender que la primera batalla es en el campo de la Economía y esa ha sido, prácticamente, la dirección fundamental del trabajo en la etapa”.

Los números tampoco se equivocan: la producción y circulación mercantil se sobrecumplieron: la primera, al 111,2 por ciento y la se-gunda,  al 106,8, es decir, aportaron más de 3 millones de pesos. La Empresa Azucarera Loynaz Hechavarría se llevó prácticamente todos los lauros. Sobrepasaron en 2 mil toneladas de azúcar el plan previsto. Sin dudas, el azúcar ha conquistado a Marcané.

“Cuando hay sentido de pertenencia, no hay corrupción ni desvío de recursos. Hay que ser sistemático y trabajar todo el año, si la cuestión es hacer una revolución en un mes, luego usted mismo la tumba, porque no mantiene estabilidad. Por eso, en Loma Maña desde que la gente llega se pone a trabajar. Este ha sido un buen año, la tarea está dada”, afirma Fernando Rosabal Tamayo, productor porcino de la UEB Atención a Productores Agropecuarios.

Más de 30 libras per cápita mensuales de viandas, hortalizas, granos y frutas se distribuyeron a la población. En la producción de alimentos hay acciones decisivas, no solo para el momento, sino para el futuro. El polo productivo del Canal de Ramón Dos, de 60 caballerías, el más importante del territorio, hacía seis años que estaba afectado y no se había podido recuperar, ya en este momento es un hecho.

Durante los últimos siete meses mantuvieron 51 bodegas del territorio libres de leche en polvo, por lo que ahorraron al país más de 144 toneladas. De los labios de una mujer ganadera, Leticia Beltrán, sale el compromiso: “Hace 17 años, mi esposo y yo comenzamos con una vaca y un ternero. Actualmente, tenemos 35 (24 en ordeño) y le entregamos diariamente leche a la bodega. Le aseguro que el trabajo organizado sí da resultado. Vale la pena seguir, porque nuestra economía lo demuestra”.

La haitiana Verónica York Brons se asentó, el siglo pasado, un poco más allá de la curva del ferrocarril. Tiene 112 años y desde 1976 vive en el Hogar de Ancianos de Cueto. En la instalación, recién remozada, la acompañan abuelitos de los 14 municipios de la provincia. La doctora Deysi Guerrero Guerra, directora municipal de Salud, declara: “Por supuesto que estoy contenta con los resultados, porque este ha sido un excelente año para el territorio en materia de Salud”. Y no es para menos, 411 niños y niñas nacieron en 2011, nueve más que el año pasado, y todos crecen saludables al Este de Holguín. Cueto es el único municipio que mantiene en cero la mortalidad materna e infantil.

“Ha sido vital que lográramos mantener la estabilidad del médico y de la enfermera en los consultorios. Incluso, en los cuatro del Plan Turquino. Aquí, la asistencia médica está garantizada”, afirma Deysi. Igualmente, el sector educacional reestrena el seminternado Antonia Rierra (Antoñica) y la ESBU Joel Silva, en el Consejo Popular de Marcané. Hacía seis años que a esta institución no entraba la luz de la enseñanza.

Veinticuatro años atrás, Francisco Repilado vaticinó la idea entre cuerdas. “La Ruta del Chan Chan ha sido muy importante, porque nos brinda mucha satisfacción a los que vivimos en Marcané, Alto Cedro y Cueto”, cuenta con entusiasmo Luisa Hidalgo.

Aún hay mucho que contar, sin embargo… “A Cueto hay que llegar, porque tenemos resultados que son señales de sentido obligatorio, porque vale la pena llegar a Cueto. Seguro que sí”, confirma Vallejo con la esperanza de que un día su pueblo deje de ser “por el que todos pasan y nadie se queda”, aun cuando la hospitalidad allí es un don espontáneo. Quizá si Compay Segundo estuviera vivo soñaría otra vez el Chan Chan, entonces, quizá cantaría: De Alto Cedro voy para Marcané/ Llego a Cueto y me quedo allí.

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