Dejen de mandar spams a Cuba

Y NO LO DIGO YO… porque este Editorial de LOS ANGELES TIMES lo dice todo o casi todo.

El mes pasado una compañía norteamericana comenzó a enviar miles de mensajes de texto no solicitados con frecuencia semanal a teléfonos celulares en Cuba bajo un contrato anual del gobierno por 84 mil dólares. Eso es estúpido.

 24 de octubre de 2011

Por más de 25 años, Radio y TV Martí han servido como recuerdo de la fallida política de Estados Unidos hacia Cuba.

Las estaciones fueron puestas en marcha en 1985 como medio para quebrar el control de Fidel Castro sobre los medios de prensa. Desde entonces, se han convertido en algo un poco más que un agujero negro financiero. El gobierno ha gastado cerca de 500 millones en, entre otras cosas, un avión bimotor, un dirigible y un satélite para enviar señales hacia el interior de Cuba. Las transmisiones, sin embargo, casi no se ven ni se escuchan. Castro se las ha ingeniado para detener las señales de las estaciones, y han denunciado los esfuerzos de Washington como una violación de las obligaciones de los tratados internacionales.

Así que es decepcionante que los Estados Unidos, que en años recientes ha dado pasos para mejorar sus relaciones con Cuba, ha optado por sostener y expandir estas transmisiones anacrónicas que no tienen otro propósito que apaciguar a los exiliados de Miami y golpear suavemente los despotriques anti-americanos de Castro.

El mes pasado, una compañía norteamericana comenzó a enviar miles de mensajes de texto no solicitados con frecuencia semanal a teléfonos celulares en Cuba bajo un contrato de 84 mil dólares anuales con la Junta de Transmisiones de Gobernadores, que rige a las estaciones. Los textos rellenan el contenido de Radio y TV Martí, tales como los resultados de la MLB (Ligas Mayores de Béisbol) e invitaciones para unirse a chats de Internet. La estrategia es el equivalente cibernético de soltar panfletos de propaganda en la Isla. Esto es inefectivo, y según Cuba, ilegal. Además, esto ignora el hecho de que menos del 10% de los cubanos – difícilmente 1 millón – poseen celulares, y que el acceso a Internet en Cuba está entre los más bajos del mundo y aún es regulado por el gobierno.

De seguro Washington no cree que ese spam va a amenazar al firme dominio del poder de los hermanos Castro. Y ciertamente debe conocer que Cuba no está sellada herméticamente del mundo exterior. Más de 2 millones de turistas de Canadá, América Latine y Europa se abalanzan sobre La Habana cada año, y antenas satélites piratas hacen que estaciones televisivas de los Estados Unidos, incluyendo Univisión, sean accesibles para aquellos cubanos con los medios y el coraje.

El Congreso debe dejar de fingir que Radio y TV Martí siguen siendo relevantes, y si el Presidente Obama está interesado en llegar al pueblo cubano, debería hacer que el Congreso levante las restricciones de viajes. El contacto cara a cara y no el spam es la forma de ganarse los corazones y las mentes de los cubanos.

 Traducción: Reynaldo Cruz

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