QUE SIGA LA PELÍCULA

por Alexis Triana Hernández

Acaba de salir de Gibara, entusiasta y apasionado en su defensa, el joven cineasta cubano Lester Hamlet, con su nueva tarjeta de presentación de Director del Festival Internacional del Cine Pobre. Lo solicitó, junto al nuevo vicepresidente del ICAIC, Ramón Samada, porque el artista viaja al País Vasco a presentar su nuevo filme, y consideraba que Holguín y sus autoridades partidistas y gubernamentales debían ser los primeros en compartir la noticia de que la décima edición estará dedicado al pueblo de la Villa Blanca de los Cangrejos, aprobado ya como evento internacional a celebrarse en las mismas fechas del 17 al 22 de abril del 2012.

Con precisas ideas sobre rescatar la épica del primer festival fundacional de Humberto, y una bandera cubana rodeada de olivos, -tatuada a lo largo de su brazo para ahuyentar escépticos-, Lester Hamlet lleva a cuestas varios filmes rodados a golpe de tesón y creatividad: muchos recuerdan que “Casa Vieja” ganó el premio de Maqueta del nuestro joven festival, y fue el primer estímulo para poder realizarla; en tanto termina la cinta “Fábula” que parece indicar proseguirá su buena racha. Su primera vez en Holguín fue para Romerías de Mayo, cuando el volumen de su arquetipo le jugó una mala pasada para subir la escalinata, mas se mantuvo para la premier de “Tres veces Dos”, donde el cuento dedicado a su abuela Lila en Zulueta, estuvo entre los más aplaudidos por su autenticidad.

Y como probó nuestra agua fueron varias veces en Cine Pobre. Tanto empeño y anhelo por el sueño de Humberto para Gibara, estuvo entre quienes empujaron por todo Holguín el cargado camión de las donaciones que pasó, casa por casa de todos los amigos en La Habana: Jorge “Pichy” Perogurría, Arturo Soto, Rafael Lahera, Luis Ernesto Doña, “Cuty” Echevarría, entre otros artistas cubanos, solicitaron al presidente del ICAIC y al Ministro de Cultura que les ayudaran a llegar a Gibara con su modesta entrega. Sentían que era lo mínimo con que podían agradecer nuestra hospitalidad antes de aquel fatídico 2008, cuando todo lo terrible pareció ponerse de acuerdo: el Huracán Ike destrozándonos, y apenas unos días después la confirmación de la desoladora muerte de Solas.

Ellos estuvieron entre los primeros creadores en dolerse con la tamaña destrucción de la Villa Blanca de los Cangrejos, y Pichy, apoyado por sus compañeros, lanzó una campaña para subastar obras de arte cubano en México, y donar al gobierno de la provincia financiamientos que han permitido desmontar y resguardar los vitrales del Museo de Artes Decorativas; y ahora con los proyectos que generaron amigos del Festival, seguir con laboriosidad de artesano la restauración que salva el primer lucernario, las vigas del primer baño antiquísimo, los tensores que comienzan a amarrar el antiguo edificio que alberga dos museos…

Así que sus sueños son el Cine Pobre que Humberto compartió con todos ellos; y cuando reunidos en el ICAIC les preguntaron en junio a los inseparables Mario Limonta y Aurora Basnuevo, al maestro Nelson Rodríguez, Vando Martinelli imprescindible, al riguroso Manuel Herrera y Eslinda Núñez que recién acababa de recibir su Premio Nacional de Cine, o a la incansable Isabel Santos por el futuro del Festival, esta última propuso a Lester, y absolutamente todos coincidieron en que no era concebible fuera de Gibara.

Por eso este Hamlet no se pregunta ahora el clásico ser o no ser. Hay que ser, y convocar otra vez a Gibara como capital cinematográfica. Habla de premiar al espectador cien y al quinientos, y recuperar el cine, ampliando por todas partes las pantallas para que los filmes sean accesibles a todos los públicos; disfruta la idea de que exista un jurado de cinéfilos de Gibara que también otorgue premios; y ve a la Villa Blanca como un enorme set cinematográfico, donde rueden quince o veinte cineastas de varios países del mundo durante los días del Festival.

Hemos logrado temas más complejos, ¿cómo no vamos a poder hacer con Holguín seis días de Festival de Cine Pobre?”, preguntó el joven realizador en la sede de la dirección de la Asamblea Provincial del Poder Popular de Holguín; y la respuesta precisa de su presidenta, Vivian Rodríguez Gordín: “No tenemos que comprometernos con algo que nos corresponde. Ud. y sus compañeros son bienvenidos. Gibara es una ciudad que lo espera y merece”.

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