Hembra peligrosa

Hembra atrapada en casa de Maikel García

Prefiere el amanecer y las horas crepusculares. Tiene afición alimentaria por el hombre y su picada puede ser mortal. Sin embargo, muchos la subestiman.

Mientras su compañero, muy macho él, se alimenta de jugos vegetales, ella sale en busca de la sangre humana para que sus huevos maduren, es decir, para traer más mosquitos al reino de este mundo.

Desde 1881, Carlos Juan Finlay nos advirtió que la hembra de la especie que conocemos como Aedes aegypti gusta de nuestros aires, aguas limpias y ambientes sucios.

Anualmente, 20 millones de personas son infectadas y alrededor de 24 mil mueren en el planeta por causa del dengue, enfermedad infecciosa que, al parecer, los cubanos vemos muy distante. Como no se aprende por cabeza ajena, hay quienes esperan tener la crisis encima “para ver qué se hace”. Sin embargo, la experiencia demuestra que más vale larva en mano que cien mosquitos volando.

La prevención es un compromiso que atañe a todos los niveles de la conducta: personal, familiar, social e institucional. En el ámbito de la seguridad epidemiológica de la población, nunca es tarde si la vigilancia es efectiva.

De poco sirven las campañas cuando la gente continúa comportándose de manera irresponsable. No tenemos conciencia del riesgo que entraña criar zancudos que luego te sacarán la sangre. Urge cambiar esta manera de pensar. En Cuba, el sistema de visitas a los domicilios está implementado cada 22 días, período muy amplio durante el cual el mosquito se reproduce tres veces. De ahí, la importancia del autofocal familiar e institucional.

Dicen que detrás de los refrigeradores, en la gavetica que recoge el agua de la descongelación, allí, la insistente zanquilarga ha encontrado un sitio para sus futuros críos. Entonces, es necesario limpiar el reservorio frecuentemente y nunca tirar su desecho por el tragante.

El huevo es invisible al ojo humano y puede sobrevivir fuera del agua hasta seis meses, sobre todo si tiene las condiciones de humedad que guardan las tuberías.

A veces, los trabajadores de la brigada antivectorial dan un tratamiento superficial a las negligencias que encuentran a su paso por cada domicilio o centro de trabajo y dejan las condiciones listas para un rebrote focal. Desde la puerta “alguien de los mosquitos” te sugiere: “Tráeme el Visto que yo te lo firmo”.

Por estos días, la lluvia no nos dejó salir de casa. Sin embargo, le creó al vector la suya: recipientes naturales de agua donde reproducirse dentro o cerca de nuestros hogares. Estas razones nos obligan a estar alertas en la actual época del año y arremeter sin tregua –no es consigna– contra el zancudo.

Del África vino, y más de dos siglos de vuelo causando daño le han hecho imaginar que puede pasearse libremente por nuestro país. Se cree inmortal, por aquello de que bicho malo nunca muere. Pero… para no tropezar con esa piedra, si la ves en casa de tu vecino, ¡pon la tuya en remojo! y no la dejes pasar.

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