Rostros de Ingenio


Dicen que esta ha sido una buena “contienda”. Y que la “fábrica de viejos” exhibe rostros frescos entre tanto vapor. No lo pude evitar. Tomé la ruta del Cha Chan camino al central. Llegué a Marcané y luego fui para Tacajó.
En el “Loynaz” se me salió la babita con el olor a mela’o. Pero la chimenea anunciaba un mal augurio: “Mmm…, humo blanco, algo anda mal”.

A las 2:00 am, el conductor de bagazo 3 congeló la molida. “Nuevamente la rotura detiene las viejas máquinas”, me diría más tarde Yordani Cabrera Atencio, el joven vanguardia que me hizo recorrer tantos kilómetros.

La mitad del día, Cabrera se la pasa pendiente de la bomba del tanque de jugo clarificador para que el guarapo llegue en su justa medida y así pueda  ser cristalizado.

“Yo no estudié esto, soy técnico en Contabilidad. Cuando estaba en el Politécnico Gildo Fleitas, los ‘profes’ nos traían de visita al central y me entusiasmó el ajetreo de aquí. Me gradúe y vine sin pensarlo dos veces. Tuve propuestas para trabajar como contador o almacenero en Birán, pero esto es lo mío. No me quejo de la decisión que tomé hace 12 años”, asegura mientras sus verdes ojos se defienden de la impertinente lluvia de bagacillo.

Yordani tiene sueños por hacer realidad: “Crear una familia y seguir adelante”. Es fuerte e inquieto. Al igual que sus contemporáneos,  juzga la  cotidianidad con absoluta franqueza: “Hoy tenemos mil 300 toneladas por encima del plan previsto hasta la fecha. La zafra ha sido diferente este año. Nos exigen más. La jornada laboral de 12 horas es dura. Sin embargo, la recompensa es mayor. El mes pasado cobré 800 pesos. Comparado con otros tiempos, estamos muchísimo mejor”. Él sigue ajustando las inmensas llaves y yo preguntando en otra dirección: Báguano.

Allá conocí a Yanelis Domínguez. Vuela por los atemorizantes pasillos del “Fernando de Dios”. Anda coqueta, no importa si es día o noche. Se encarga de darle el punto a la masa, ponerla blandita, de tercera, para que purgue rápido. Vino con 16 años y ya suma 28.

Su pequeña nació con los cortes de 2003. Ahora la abuela la cuida en casa, porque el padre Aleido Gámez es Jefe de Turno Integral en la Empresa Azucarrera. Esta muchacha comparte con su esposo la pasión por el  bagazo y la miel, de 7:00 am a 7:00 pm o viceversa.

“Creo que esta es la mejor opción de trabajo en Tacajó. Aquí me superé; antes de la “Álvaro Reynoso” solo tenía un noveno grado. Y aunque  disfruto poco de mi niña, me he enamorado de este lugar. El ‘Fernando’ es parte de mi vida”.

Después de 80 días de zafra, Yanelis asegura que su Coloso no cree en planes: “Hoy sobrepasa la meta en más de 3 mil toneladas de azúcar”.

A uno, el crujido de la caña le despertó las emociones; a la otra, no solo le dio estabilidad económica, sino que con él encontró al amor. En cambio, ambos entregan sus días de juventud, sin regatear esfuerzos, para que desde un ingenio holguinero el azúcar nutra la economía y endulce los latidos de la Isla.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s